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27 nov. 2011

La música del azar

Paul Auster es considerado uno de los mejores autores de Estados Unidos. Y con justicia. Su extraordinaria forma de enganchar al lector aun en historias que avisan no guardar nada del otro mundo, le ha valido el reconocimiento de los críticos más exigentes.
Sus personajes son simples seres humanos, fracasados, frustrados, egoístas y perdedores de los que no siempre son buscados en las páginas de los libros. Pero, afortunadamente para el premiado autor, hay un público al que no le incomoda verse retratado en la literatura que brinda personajes con los más característicos defectos humanos, y ésos, sin duda, son sus lectores.
En La música de azar, publicada en 1990, Auster recurre a dos hombres del montón que viven sin pena ni gloria, y que, para mala suerte de ambos, un mal día se conocen. 
Jim Nashe es un bombero que empieza a entrar en la madurez al que su esposa abandonó por su incomoda situación económica. Nada en su vida presagia cambio alguno, hasta que repentinamente le llega la noticia de que el padre que años atrás también lo abandonó le ha dejado una herencia. Es entonces cuando Nashe se concede unas merecidas vacaciones. Se compra un auto y se pone a transitar sin rumbo fijo por las carreteras de los Estados Unidos.
Allí encuentra la felicidad, o cuando menos la calma, y conforme pasa el tiempo se va enamorando más y más de esa vida a la que tiene que renunciar tarde o temprano porque su herencia no le durará mucho tiempo.
Jack Pozzi es un joven veinteañero que vive del póquer sin más preocupación que la de encontrarse pichones a los cuales desplumar. Es bastante bueno y gracias a eso no tiene mayor dificultad para conseguir en una noche con que vivir por meses.
Un buen día le echa el ojo a dos millonarios excéntricos y, a su juicio, bastante malos para el póquer, a quienes no les importa perder miles de dólares en unas horas porque los tienen de sobra. Lamentablemente para Pozzi, no tiene el dinero que requiere para acudir a su cita con los acaudalados que lo recibirán en su mansión para despacharlo horas después llevándose una fortuna. 
En la carretera conoce circunstancialmente a Jim Nashe, el bombero al que ya le queda poco con que seguir su viaje, pero, si para Nashe su capital ya  es poco, para Pozzi es lo suficiente para acudir a la partida de póquer y desplumar a los excéntricos millonarios.
Nashe en un principió se pregunta si es conveniente poner sus últimos diez mil dólares en manos de ese joven que no oculta para nada ser un vividor e irresponsable. Pero Pozzi le demuestra que es bastante buen jugador y el pacto queda sellado. Finalmente, las cosas parecen bastante simples. Se trata de ir a visitar a su oculta mansión a dos millonarios que no temen perder su dinero porque no les hace falta, y por eso lo arriesgan en un juego del que saben muy poco. ¿Qué puede pasar?
La novela no puede ser descrita de otra forma más que buena y por momentos magistral. Es una obra tan simple y sin embargo siembra tantas dudas y provoca tantos miedos que al final uno no puede menos que alegrarse de que ya acabó.
No por eso puede ser recomendada como si fuera una novela negra. No tiene que serlo por fuerza para obligar al lector a que dé vuelta a la página con un poco de miedo. O con mucho. Pudiera ser que el mayor logro de Auster en la obra radique en que el miedo  en ella no es precisamente a la muerte, sino al fracaso. Y éste es el más grande de los miedos.   

4 comentarios:

  1. Estupenda reseña, coincido con todo lo que dices. Es una novela notable que explora al ser humano desde diversos matices.
    Un saludo.

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  2. Me alegra encontrar otra blogger al que le gusta Auster ... Gran libro "La música del azar". Por cierto, os recomiendo la película que se hizo aunque sólo está en inglés; la encontraréis fácil en internet.

    bsos!

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  3. ¡Muchas gracias, Rosalía! No he visto aún la película, pero siendo el libro tan bueno por supuesto que me llama la atención verla.

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