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29 nov. 2011

La leyenda de Sleepy Hollow

Aquéllos que han visto la película de 1999, protagonizada por Johnny Depp, y que no han leído el cuento, tal vez piensan que es una fiel versión cinematográfica de éste, pero la realidad es que se parecen bien poco, tan poco como casi nada. Muchos, quizás, después de ver la película se fueron a buscar el libro con la intención de leer una muy buena historia de terror. Indudablemente terminaron decepcionados, porque La leyenda de Sleepy  Hollow, el cuento, aunque está catalogado como tal, no pertenece al género del terror, o por lo menos no tanto como algunos pudieran imaginarse. Pero no con ello quiero decir que es malo. 
Publicado en 1820, es sin duda una de las obras más conocida de Washington Irving, escritor, diplomático e hispanista norteamericano, llamado así en honor al libertador de su país. La historia transcurre en Sleepy  Hollow, un asentamiento de holandeses en el Nueva York de los recién independizados Estados Unidos. El protagonista sí es Ichabod Crane, pero no en calidad de policía investigador, sino de maestro de pueblo, flacucho, simplón y no menos miedoso. 
Crane, al igual que en la película, pone sus ojos en la rica y bella heredera Katrina van Tassel, pero a ésta no la persigue una madrastra loca ni mucho menos un mercenario alemán que no encuentra descanso, sino muchos pretendientes que ya le echaron el ojo a su herencia y a su belleza, en ese orden. De entre ellos destaca un joven también de ascendencia holandesa, con buena fama de rompe huesos, que no está dispuesto a permitir que se la ganen. 
El maestro de pueblo, a pesar de que valiente no es, sabe que una cuantiosa herencia y una mujer hermosa bien valen una temporada en cama, y pone todo el empeño posible para conquistar el corazón de la joven Katrina. Su rival de amores se ve obligado a decidir entre romperle unos cuantos huesos o darle un buen susto para que desaparezca de su camino. Se inclina por lo segundo y  se aprovecha de una leyenda que habla de un jinete sin cabeza. Una aparición por la noche es suficiente para que del maestro sólo encuentren el sombrero al día siguiente. Y ése, a grandes rasgos, es el cuento.
Quienes quisieran encontrar más similitudes con la película quedarían decepcionados. Quizás también opinen que el cuento no es gran cosa, aunque yo no podría opinar de igual forma, realmente tiene notoria calidad, lo que ocurre es que la película es muy buena, o por lo menos para mí lo era cuando la vi hace unos doce años. 

2 comentarios:

  1. Vaya, Luigi, siempre nos quejamos de las malas adaptaciones cinematográficas y resulta que en este caso la película supera al libro... Prometo no leerlo, me quedo con la película que me encantó.
    Saludos.

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  2. El cuento merece la pena. La versión que yo tengo y leí, la de Valdemar, es preciosa y trae más cuentos. La película es maravillosa (pero poco objetiva puedo ser cuando me encanta el cine de Tim Burton y de Johnny Deep).

    bsos!

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