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11 feb. 2012

Rebelión en la granja

Hay dos formas de entender cómo fue la extinta URSS. La primera: leyendo ensayos de Rusia en la época de los zares  sobre la situación en que vivían los campesinos, más ensayos sobre la Revolución rusa y la Primera Guerra Mundial, biografías de Nicolás II, Lenin, Stalin, Trotsky, Molotov, sin pasar por alto la producción literaria de Marx, Engels y sobre todo de Lenin, y quizás también sea recomendable husmear en la historia del panorama europeo en la época de la decadencia de las monarquías y leerse uno que otro libro sobre los Estados Unidos. La segunda y más rápida: leyendo Rebelión en la granja, una pequeña novela del británico Geroge Orwell publicada en 1945 que se termina en una tarde y que no decepciona. 
Rebelión en la granja es una sátira del sistema soviético que inicia con el derrocamiento de Nicolás II y termina cuando ya nadie podía oponerse al poder de Stalin. Resulta cuando menos sorprendente  ver cómo Orwell valiéndose de animales y de una novela corta nos brindó una obra de un valor incalculable para comprender que las mieles del comunismo después de beberlas quemaban las entrañas.
El señor Jones (Nicolás II) es el dueño de la Granja Manor, y da a sus animales el trato que cree que merecen sin concederles la menor consideración por ser lo que son. El viejo cerdo Mayor (quizás Marx) justo antes de morir alienta a los animales con la posibilidad de una rebelión con la que puedan quitarse el yugo de los inútiles y despiadados humanos. Snowball y Napoleón (Trotsky y Stalin respectivamente), dos cerdos con muy pocas pulgas, no se lo piensan mucho y en la primera oportunidad que tienen derrocan a su opresor humano echándolo de la granja.
Una vez que el control está en manos de los animales, todo pinta bastante bien porque el único problema que había en la granja eran los humanos y ya se han ido. Los animales establecen unas cuantas reglas que algunos sí pueden aprender y se dedican a vivir para sí mismos en franca prosperidad. Los cerdos, que son los más inteligentes y no se les dificulta aprender a leer, se autoproclaman lideres vitalicios. El problema, el primero, es que Snowball y Napoleón no se llevan bien y cada uno se la pasa desaprobando lo que hace el otro.
Snowball es bastante inteligente, más que su opositor, y por si eso fuera poco, el día que Jones trata de recuperar la granja organiza un improvisado ejército y derrota al enemigo con varias brillantes maniobras sin recibir más que una lamentable baja. Pero Napoleón, tan mañoso como Stalin, toma bajo su custodia a nueve perros desde que nacen, los entrena y los vuelve un despiadado ejército que utiliza para echar a Snowball de la granja salvando éste de milagro la vida.
Cuando Napoleón se hace con todo el poder, inicia una propaganda para destruir la reputación de Snowball: él no peleó valientemente cuando Jones trató de recuperar su granja, en realidad fue reprendido por cobardía, y quien sí dio muestras de un valor incomparable fue Napoleón.  Snowball, se descubre más adelante, en realidad era un espía de Jones y todos sus esfuerzos estuvieron dirigidos para que éste ganara la batalla. También se revela que Snowball acude todas las noches a la granja a sabotear el trabajo de los otros, y por lo tanto la carencia de casi todo no es culpa de las malas decisiones de Napoleón, sino de Snowball. Los animales, torpes y olvidadizos, al principio dudan lo que se les está diciendo, pero los perros de Napoleón echan convenientes y terroríficos rugidos si alguien se resiste a creer en la propaganda de los cerdos.
Poco a poco la granja se trasforma es una cruel dictadura donde cualquier animal sospechoso de traición es inmediatamente destrozado por los perros. Los siete mandamientos que se escribieron al principio para que todos vivieran felices y en paz, son constantemente cambiados según convenga a Napoleón y a sus cerdos. Y finalmente se revela que el amo animal es mucho más despiadado que el amo humano que los animales más viejos creen recordar haber tenido.  

7 comentarios:

  1. Un libro magnífico escrito en forma de sátira animal, como bien dice la crítica.
    Si a mi me preguntan, venimos un poco a loq ue les pasa a muchos autores. La grandeza está en las formas, en la visión que anticipaba el autor y en la osadía que tuvo de empeñarse en su publicación pese a los rechazos sufridos.
    Un gran libro, sin duda alguna.
    Besos

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  2. Creo que la grandeza del libro radica en que explica para todo el mundo de forma bien sencilla lo que algunos intelectuales se niegan a entender.

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  3. George Orwell es un gran autor, cada uno de sus libros merece la pena ser leído.
    saludos :D

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  4. A mi me encantó el libro, el mensaje final es muy bueno, y la forma de contarlo con los animales es muy entretenida y divertida :)

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  5. ¡De los imprescindibles! Lo he leído, y lo tengo entre los pendientes de reseñar. ¡qué bien que lo hayas traído!

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  6. Maravilloso. Lo leí en el instituto precisamente por eso, porque un profsor nos dijo que explicaba muy bien la Rusia comunista y como iba de animales no pude resistirme. Me encantó. Lo leí años después, y me gustó aún más.

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  7. lo tengo entre mis próximas lecturas, y sin duda tu reseña hace que suba puntos. ¡Gracias!
    Ale.

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