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9 abr 2012

Cuestionario de un librero

Hace unos días platicaba con un amigo librero y me manifestó su preocupación por el futuro que le espera a él y a los de su gremio. Me hizo algunas preguntas y de pronto se me ocurrió una idea. Le dije que mejor me enviara todas las preguntas que quisiera por e-mail, que yo las respondería en mi blog y que así quizás otros blogueros podrían responderlas en los suyos, si se interesaban. Creo que la idea le gustó bastante, porque al siguiente día me envió el cuestionario, sólo que se atravesó Semana Santa y hasta hoy puedo subirlo. Pero más vale tarde que nunca.

Tomando en cuenta la fuerza que está adquiriendo el libro en formato digital ahora que se han hecho, en cierta medida, populares los e-reader, ¿les ves futuro a los libreros?
Evidentemente el libro electrónico supone un duro golpe para ustedes. Los editores los van a vender directamente en su página web dejando a un lado al distribuidor y al librero, tan necesarios con el libro impreso. Cuando mucho van a recurrir a gigantes como Amazon. Si se llega a una coexistencia entre los dos formatos, los libreros más arriesgados y creativos seguirán vendiendo y bien. Pero el futuro, en lo que a los libros se refiere, es un tanto incierto.
Aunque de momento, pese a todo, creo que no hay mucho que temer. Todavía sigue siendo muy necesario poner una montaña formada por ejemplares del mismo libro en las puertas de la librería para que éste se venda.
¿Crees que en cuanto se mueran todas las generaciones que empezaron leyendo libros en papel se acabará el oficio de librero?
Yo veo a niños leyendo libros impresos. Es cierto que cada generación trae sus modas, pero para mí el desplazamiento de un formato a otro va a depender más del ahorro que suponen los libros en formato digital, entre otras cosas como la comodidad que le genera un e-reader a un estudiante y los espacios. Muchos ya tienen una atractiva biblioteca para lucir en casa. ¿Para qué meterle más libros si ya no hay dónde ponerlos?
Yo francamente no lo veo mucho por el lado de la edad. Acostumbrarse a las cosas cómodas y baratas lleva poco tiempo. Ahora los e-reader siguen siendo algo caros, pero deja que bajen más de precio y verás a personas de cincuenta años llevando uno consigo.
¿Crees que la tecnología primero acabará con los libros impresos y después con los lectores? Me refiero a que si el habito de leer, con las comodidades que surgen constantemente, podría terminar siendo un anacronismo en poco tiempo.
En poco tiempo, digamos diez años, creo que no. Pero después… no me atrevo a decir que no. Es obvio que la tecnología cambia nuestros hábitos.
Si te dijeran que podrás leer todos libros que quieras, todos, en un e-reader de forma totalmente gratuita por el resto de tu vida, siempre y cuando renuncies a leer libros en papel, ¿qué responderías?
No me gusta que me regalen las cosas para no sentirme comprometido con nadie. Pero, hipotéticamente, creo que sería un idiota si dijera que no.
¿Actualmente cuál es la forma más común en que obtienes libros: por medio de librerías, de librerías de viejo, de bibliotecas o los compras en formato digital?
En librerías. Quizás en ellas compro el 70% o más de mis libros. No he vuelto a una biblioteca desde la universidad. A las librerías de viejo acudo normalmente porque a veces me encuentro cada joya que no sé por qué está allí. Y libros electrónicos aún leo pocos, porque a la venta están muy pocos de los que quiero leer, pero es una costumbre que crece rápidamente en mí.
Si te interesa una novedad, y está disponible en formato digital y en papel, ¿por cuál vas a inclinarte?
Depende mucho qué tanto me interese. Si llama demasiado mi atención creo que querré tener el libro impreso. Y si me atrae pero no tanto, me inclinaré por el formato digital.
Creo que los editores que no sacan a la venta sus novedades en ambos formatos están cometiendo un error. No sé cuál sea el motivo por el que muchos siguen sin contemplar el formato digital. Probablemente piensan que quien  compre el libro electrónico podrá ponerlo el mismo día gratis en la red. Eso es muy probable, pero con nada le impedirán que lo haga un mes después, si así lo desea.
De cualquier forma, quizás no poner el libro a la venta en formato electrónico puede traer más perdidas que ganancias. Cuando leemos una reseña de un buen libro, es probable que lo compremos al instante si está a la venta a buen precio en formato electrónico, en cambio si esperamos para ir a la librería, tal vez para entonces ya nos habremos olvidado de él.
Y por si eso fuera poco, también es de tomar en cuenta que producir copias de un libro en formato electrónico no cuesta absolutamente nada.
¿Bajo qué criterios compras tus libros?, ¿recurres al método tradicional de anotar todos los títulos que te gustan y los vas comprando en ese orden?
No, hay libros que anoté hace un año y que aún no compro y hay otros que hace una semana supe de su existencia y hace una semana los compré. A veces cuando me entero de la existencia de un libro me digo que algún día tengo que leerlo. Y otras veces me digo que ese mismo día tengo que empezar a leerlo. Las reseñas que leo por allí tienen mucho que ver en ello. Me ayudan, algunas, a ir por el camino correcto.  
¿Cuánto tiempo puede pasar desde que sabes de la existencia de un libro de tu interés hasta que te lo compras?
Creo que eso ya lo respondí en la respuesta anterior, pero vamos a abundar un poco más. Si me interesa demasiado trataré de comprarlo cuanto antes, pero si no me interesa mucho tal vez tarde meses, un año o me olvide de él. A veces busco leer varias reseñas de un libro que medio atrae mi atención para darme una idea lo más amplia posible de lo que voy a encontrarme. Lo que no recomiendo a nadie es leer la sinopsis que viene en la contraportada. Ésas no las escriben con la intención de darte a conocer el libro, sino de hacerte creer que es bueno aunque sea pésimo. Dicen que muchas veces quienes las escriben no se han leído ni las diez primeras páginas.  

24 feb 2012

La función del crítico

No sé si todos los blogueros que escriben reseñas literarias se consideran críticos. Al leer algunas me he dado cuenta de que muchos no se ven así. Yo, por mi parte, desde este rincón, sí me considero uno. Criticar, para mí, es la única forma de hablar de un libro. Y por más que lo pienso no creo que sea posible desgajar una obra literaria sin poner en evidencia lo mejor o lo peor de ella, o ambas cosas.
Muchos han hallado la forma de decir que un libro es una obra maestra cuando en realidad es una completa bazofia. Quizás para tener tal postura ni siquiera sea necesario leer el libro. O quizás, incluso, sea más fácil decir que es bueno si no se ha leído, por aquello de la conciencia.
He leído muchas veces a personas que aseguran que un crítico puede decir que un libro es muy malo y otro que es muy bueno sin que ninguno de los dos mienta, porque, dicen, las opiniones pueden ser muy variadas de acuerdo al criterio de cada persona. Yo sé que todos pensamos de forma diferente y sostengo que eso es muy bueno porque nos da una identidad propia. Pero veo difícil que un crítico con experiencia encuentre un libro que es malo bueno aunque le guste.
Quien durante diez años se ha propuesto leer sesenta libros al año y ha cumplido la cuota aunque sea el 31 diciembre mientras brinda con su familia, seguramente ya tiene un criterio al que es difícil o imposible engañar, aunque trate de probar lo contrario. Una persona así ya sabe que un libro es bueno cuando ofrece una buena historia y está bien escrito. Eso, a fin de cuentas, es todo lo que necesita un libro para alcanzar la categoría de bueno.
Alguien podría decir que la evaluación respecto a una buena historia varia de acuerdo al criterio de cada persona, porque finalmente todos tenemos gustos diferentes. Yo digo que no, una buena historia no deja de serlo por más que no guste a algunos. A mí no me gusta Cien años de soledad, pero no me cabe la menor duda de que es una extraordinaria historia muy bien escrita, digna sobradamente de todo el reconocimiento que ha recibido. García Márquez la construyó de manera magistral, sin dejar huecos a pesar de que era difícil no hacerlo en una novela de ese tipo.
Hace poco escribí una reseña de La conjura de los necios,  obra póstuma de John Kennedy Toole, en la que dije lo que es evidente al leer el libro: que es una mala novela. Las circunstancias poco usuales en las que fue publicada quizás ablandaron demasiado a la crítica de su tiempo que la convirtió en una novela de culto, sin que sea digna de ello. Es cierto que inicia de manera extraordinaria y que maneja un humor negro excelente y personajes que despiertan el interés, pero también es cierto que a la mitad del libro todo se cae, se vuelve repetitivo y ocurren muchas cosas que no tienen sentido alguno.
Sin embargo, encontrar una crítica negativa de esta novela es muy difícil, aunque sí hay algunas, y yo me pregunto ¿por qué casi todos dicen que es buena?, ¿porque les gusta realmente o porque críticos de renombre ya lo dijeron antes? Algunas veces me he dado cuenta de que a pocos les gusta discrepar con los “críticos profesionales”, opinar como la mayoría es una buena forma, a fin de cuentas, de no equivocarse. Pero cuando críticos de renombre enaltecen una payasada inleíble sólo porque la edita una gran editorial y la escribió un autor famoso ya es difícil creer en ellos.
Vuelvo a repetir algo que ya dije para no sembrar dudas: una buena novela es la que, por principio de cuentas, está bien escrita, ofrece una buena historia con un argumento sólido que no deja huecos ni tiene fragmentos y diálogos torpes a los que no se les encuentra un sentido claro. Y reconocer que es buena es el deber de todo crítico honesto, aunque no le guste la obra. Igualmente es fácil identificar una pésima novela, y no deberíamos tentarnos el corazón para decir que es horripilante por más que todos digan lo contrario.