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1 sept 2013

¿Por qué es tan difícil vender un libro?

La red está llena de blogs de autores que tratan de abrirse paso con su novela, antología de cuentos o poemario en el complicado mundo editorial. Algunos no ven frutos por ningún lado, otros tienen apenas una atención modesta y muy pocos -hablando de literatura en lengua española- venden más o menos bien y tienen el privilegio de que una editorial decida adoptarlos.
En realidad, por donde quiera que se le mire, es muy complicado vender un libro. Teóricamente, partiendo del hecho de que sí hay quien lee, es posible, pero ¿cuántos autores no habrá que han movido su obra por el Internet durante meses o años y aún no se han podido pagar una taza de café con el producto de las ventas?
Para los escritores de hoy, ésos que han sido llamados como la Generación Kindle, hay enormes ventajas que no tenían sus antecesores de hace veinte años. Hoy es posible vender literatura sin necesidad de pasarse media vida en busca de una editorial. Pero es muy difícil. Y las razones de ello no son tan complejas.
El libro es un producto para un mercado reducido. Las personas que van por la calle pueden de un momento a otro decidir comprar un helado, una gorra o un refresco, pero difícilmente un libro. La música, la buena, se vende sola. Darle una oportunidad a un cantante para juzgar si ofrece algo bueno requiere tres minutos y no hay que hacer absolutamente nada. Dársela a un escritor requiere de muchas horas y cansa la vista.
El otro problema es el mercado. Es cierto que estamos en la generación del libro electrónico. Pero en donde se habla el español eso apenas va iniciando. En México, el país más poblado de la hispanidad, apenas desde esta semana es posible comprar libros electrónicos en Amazon con moneda nacional. Falta la Argentina, el país donde más lee la gente, un mercado muy importante en el que aún Amazon no se aparece.
Una vez que en todos los países hispanos existan facilidades de consumir literatura en formato electrónico y las personas estén habituadas a ello, posiblemente empezarán a saltar algunos fenómenos editoriales producto de la Generación Kindle. Pero entonces el mercado ya estará mucho más competido. Porque eso de vender libros es, siempre ha sido y siempre será, complicado.

1 nov 2012

El libro electrónico, aún un proceso


Lo del libro electrónico no es sólo un modismo, es una revolución con nombre y apellido, significa una transformación no simplemente del modo de leer sino del qué leer, y significa también que la cultura ya no estará del todo pegada a las editoriales, ya no nos harán leer lo que quieren, habrá -y ya  hay- opciones antes inpublicables por buenas, por malas o por indecorosas. La dictadura de las grandes editoriales tiene sino los días sí los años contados, quizás como castigo divino por la basura que comúnmente sacan a la venta.
Pero ese proceso, aunque se ve venir de manera inmutable, aún está en pañales. El libro electrónico existe, se promociona, se lee, se vende, pero aún a niveles despreciables. Hay editoriales que tienen sus libros a la venta en formato digital a un tentador precio de 1.5 euros y se ven en la necesidad de cerrar sus puertas. Son pocos, en realidad, los que pagan por los libros electrónicos que leen. La mayoría los consiguen gratis, proporcionados por editores, autores o bajados de manera ilegal de la red.
En realidad al libro electrónico muchos todavía no se lo toman en serio -aunque es muy autentico y su impacto será enorme-. Otros tantos lo ven casi como a los hippies en su tiempo, como una amenaza para el modo de vida que han llevado y en el que quieren que vivan sus hijos. Y no faltan desde luego quienes lo ven como una amenaza a su patrimonio. Pero unos y otros tienen que aceptar que ahí está ya, que no va a marcharse y que tienen que acostumbrarse a él. El mundo, sobre todo el mundo joven, corre hacia lo nuevo, hacia la tecnología, y el libro electrónico es parte de ello.
Lo que no se puede decir con mucha certeza es cuándo se dará el gran cambio, cuándo veremos por las calles a grandes cantidades de lectores con un kindle o similar en la mano. Porque los lectores electrónicos también están ayudando mucho. Hace poco leí que en Alemania ya sacaron a la venta uno de plástico que funciona con pilas y que no supera los 10 euros en costo. Ya no hay para dónde hacerse, al libro electrónico lo aceptamos o nos convertimos en objetos sin presencia, en parte del pasado, como las estatuas.
Quizás en un año las cosas hayan cambiado de manera drástica en ese aspecto. Estamos en una época en que todo ocurre muy rápido. A ver cómo está el mundo editorial cuando entremos a la recta final del 2013, dentro de un breve año.

9 abr 2012

Cuestionario de un librero

Hace unos días platicaba con un amigo librero y me manifestó su preocupación por el futuro que le espera a él y a los de su gremio. Me hizo algunas preguntas y de pronto se me ocurrió una idea. Le dije que mejor me enviara todas las preguntas que quisiera por e-mail, que yo las respondería en mi blog y que así quizás otros blogueros podrían responderlas en los suyos, si se interesaban. Creo que la idea le gustó bastante, porque al siguiente día me envió el cuestionario, sólo que se atravesó Semana Santa y hasta hoy puedo subirlo. Pero más vale tarde que nunca.

Tomando en cuenta la fuerza que está adquiriendo el libro en formato digital ahora que se han hecho, en cierta medida, populares los e-reader, ¿les ves futuro a los libreros?
Evidentemente el libro electrónico supone un duro golpe para ustedes. Los editores los van a vender directamente en su página web dejando a un lado al distribuidor y al librero, tan necesarios con el libro impreso. Cuando mucho van a recurrir a gigantes como Amazon. Si se llega a una coexistencia entre los dos formatos, los libreros más arriesgados y creativos seguirán vendiendo y bien. Pero el futuro, en lo que a los libros se refiere, es un tanto incierto.
Aunque de momento, pese a todo, creo que no hay mucho que temer. Todavía sigue siendo muy necesario poner una montaña formada por ejemplares del mismo libro en las puertas de la librería para que éste se venda.
¿Crees que en cuanto se mueran todas las generaciones que empezaron leyendo libros en papel se acabará el oficio de librero?
Yo veo a niños leyendo libros impresos. Es cierto que cada generación trae sus modas, pero para mí el desplazamiento de un formato a otro va a depender más del ahorro que suponen los libros en formato digital, entre otras cosas como la comodidad que le genera un e-reader a un estudiante y los espacios. Muchos ya tienen una atractiva biblioteca para lucir en casa. ¿Para qué meterle más libros si ya no hay dónde ponerlos?
Yo francamente no lo veo mucho por el lado de la edad. Acostumbrarse a las cosas cómodas y baratas lleva poco tiempo. Ahora los e-reader siguen siendo algo caros, pero deja que bajen más de precio y verás a personas de cincuenta años llevando uno consigo.
¿Crees que la tecnología primero acabará con los libros impresos y después con los lectores? Me refiero a que si el habito de leer, con las comodidades que surgen constantemente, podría terminar siendo un anacronismo en poco tiempo.
En poco tiempo, digamos diez años, creo que no. Pero después… no me atrevo a decir que no. Es obvio que la tecnología cambia nuestros hábitos.
Si te dijeran que podrás leer todos libros que quieras, todos, en un e-reader de forma totalmente gratuita por el resto de tu vida, siempre y cuando renuncies a leer libros en papel, ¿qué responderías?
No me gusta que me regalen las cosas para no sentirme comprometido con nadie. Pero, hipotéticamente, creo que sería un idiota si dijera que no.
¿Actualmente cuál es la forma más común en que obtienes libros: por medio de librerías, de librerías de viejo, de bibliotecas o los compras en formato digital?
En librerías. Quizás en ellas compro el 70% o más de mis libros. No he vuelto a una biblioteca desde la universidad. A las librerías de viejo acudo normalmente porque a veces me encuentro cada joya que no sé por qué está allí. Y libros electrónicos aún leo pocos, porque a la venta están muy pocos de los que quiero leer, pero es una costumbre que crece rápidamente en mí.
Si te interesa una novedad, y está disponible en formato digital y en papel, ¿por cuál vas a inclinarte?
Depende mucho qué tanto me interese. Si llama demasiado mi atención creo que querré tener el libro impreso. Y si me atrae pero no tanto, me inclinaré por el formato digital.
Creo que los editores que no sacan a la venta sus novedades en ambos formatos están cometiendo un error. No sé cuál sea el motivo por el que muchos siguen sin contemplar el formato digital. Probablemente piensan que quien  compre el libro electrónico podrá ponerlo el mismo día gratis en la red. Eso es muy probable, pero con nada le impedirán que lo haga un mes después, si así lo desea.
De cualquier forma, quizás no poner el libro a la venta en formato electrónico puede traer más perdidas que ganancias. Cuando leemos una reseña de un buen libro, es probable que lo compremos al instante si está a la venta a buen precio en formato electrónico, en cambio si esperamos para ir a la librería, tal vez para entonces ya nos habremos olvidado de él.
Y por si eso fuera poco, también es de tomar en cuenta que producir copias de un libro en formato electrónico no cuesta absolutamente nada.
¿Bajo qué criterios compras tus libros?, ¿recurres al método tradicional de anotar todos los títulos que te gustan y los vas comprando en ese orden?
No, hay libros que anoté hace un año y que aún no compro y hay otros que hace una semana supe de su existencia y hace una semana los compré. A veces cuando me entero de la existencia de un libro me digo que algún día tengo que leerlo. Y otras veces me digo que ese mismo día tengo que empezar a leerlo. Las reseñas que leo por allí tienen mucho que ver en ello. Me ayudan, algunas, a ir por el camino correcto.  
¿Cuánto tiempo puede pasar desde que sabes de la existencia de un libro de tu interés hasta que te lo compras?
Creo que eso ya lo respondí en la respuesta anterior, pero vamos a abundar un poco más. Si me interesa demasiado trataré de comprarlo cuanto antes, pero si no me interesa mucho tal vez tarde meses, un año o me olvide de él. A veces busco leer varias reseñas de un libro que medio atrae mi atención para darme una idea lo más amplia posible de lo que voy a encontrarme. Lo que no recomiendo a nadie es leer la sinopsis que viene en la contraportada. Ésas no las escriben con la intención de darte a conocer el libro, sino de hacerte creer que es bueno aunque sea pésimo. Dicen que muchas veces quienes las escriben no se han leído ni las diez primeras páginas.  

27 ene 2012

El libro electrónico

Yo soy de los que pertenecen a la generación del libro en papel, de ése que ha durado ya varios siglos vigente, y quizás si vivo cien años y aún entonces puedo leer, estaré leyendo libros de papel. Con todo, no desestimo las ventajas de los libros electrónicos ni mucho menos me niego a leerlos. Ya son parte de mi vida, y algunas cosas buenas tienen.
Ciertos lectores empedernidos amigos míos, mayores y menos que yo, consideran el libro electrónico poco más que una moda de adolescentes y profesan tanto amor por el libro impreso que aún se niegan rotundamente siquiera a hacer una prueba. Y no es que yo piense de manera muy diferente a ellos; me exhiben argumentos que no puedo cuestionar y que incluso hago míos. Es imposible igualar la belleza de nuestra biblioteca, verla crecer, ver también cómo cambia el color de las páginas de nuestros libros con el paso de los años, privarnos del orgullo de poseer primeras ediciones de un clásico -con los característicos errores de las primeras ediciones-, coleccionar libros raros de tirajes reducidos y tantas otras cosas que hacen del libro impreso insustituible para los que somos tan sentimentales.
Pero, como ya dije, el libro electrónico algunas cosas buenas tiene. En mi caso, me ha pasado muchas veces que me recomiendan un libro que parece ser muy bueno, pero de la última edición ya pasaron muchos años y sencillamente no lo encuentro en ninguna librería. ¿Quién no se ha visto en situación semejante? Seguramente muchos. Ese tipo de problemas quedarán en el pasado cuando cada libro que sale a la venta en papel también lo haga en formato electrónico.
Respeto a la comodidad al leer, muchos opinarán que es insustituible la sensación que brinda el libro impreso. Estoy de acuerdo, pero también veo que los lectores electrónicos han avanzado bastante. No tengo gran experiencia, pero por poner un ejemplo, el kindle de Amazon es muy cómodo y no cansa tanto la vista como ocurre cuando leemos algo frente a la pantalla.
Creo que en poco tiempo habrá cierta convivencia entre el libro impreso y el electrónico. Cada quien podrá leer en el formato que quiera o más le convenga. Los que estamos acostumbrados al libro impreso, quizás no lo dejaremos nunca, salvo obligadas excepciones -quizás, nunca se sabe-, pero los niños que probablemente están leyendo su primer libro en un lector electrónico, tal vez nos verán como anacronismos. Habrá que esperar para ver cómo están las cosas  dentro de unos años.